• marimén_te doy mi palabra

ENTREVISTA A JULIO Sanchez mingo






Soy un madrileño, hijo de madrileños, con orígenes castellanos, catalanes y vasconavarros, nacido en los cincuenta, que va por la vida mirando a su alrededor, con los ojos muy abiertos, y al que le gusta analizar todo con un fuerte sentido crítico. Estudié en las Escuelas Italianas de Madrid, algo muy positivo para mí. Grandes amigos de mi vida son compañeros de aquella etapa. Después ingeniería en Madrid. Fui de los afectados por la reconversión industrial. Toda mi vida profesional, hasta la jubilación, la desarrollé en el sector de la electrónica y la informática, básicamente en tareas de gestión.


Julio, escribes tu blog “Diario de Madrid” ( https://jsanchezmingo.blogspot.com/) desde 2015. ¿Qué nos cuentas en él?


Dos queridas amigas me sugirieron crearlo. Llevaba cuatro años prejubilado, mi ánimo, por motivos varios, no pasaba por sus mejores momentos y publicar, piezas propias o ajenas, me permitió acercarme más a las personas y mantener la mente ocupada. Y, además, como dice Galeano, cuyo texto literal reflejo en la presentación del blog,


escribir permite sacar los vidrios rotos del alma.

La temática de mi blog es variadísima.



Tus posts tratan temas de actualidad, pero también escribes sobre ti. Leemos pasajes tan diversos que van desde el coronavirus a la política e incluso de unos sentimientos íntimos. ¿Qué criterios sigues para escoger el tema?


Ninguno. La actualidad, el estado de ánimo, una excursión por la montaña, un libro que has leído, el fallecimiento de alguien cercano, un recuerdo que te ha venido a la mente... Cualquier cosa te puede inspirar.


¿Por qué un blog y no una novela?


Imaginación tengo. Capacidad de ficción, ninguna. Y me gusta tocar todos los palos. El artículo del que estoy más orgulloso es uno sobre Mussolini. Muy trabajado. Manejé más de doscientas notas. También me gustan mucho los que hacen referencia a recuerdos familiares y de la infancia y alguno que otro de temática costumbrista.


También invitas a otros escritores a hacer sus aportaciones. Háblanos de ello.


Yo invito a todo el mundo a colaborar, pero no hago encargos. Sólo, en una ocasión, le pedí a Álvaro Delgado Gal una necrológica. Amigos, conocidos, incluso algún espontáneo, proponen sus escritos. Me cuesta mucho rechazar una pieza. Y soy consciente de que alguna de las aceptadas y publicadas es mala de solemnidad y el nivel del blog se resiente. También hay veces en que yo no estoy especialmente brillante, ja, ja, ja... Te das cuenta a posteriori, cuando pasa un tiempo razonable y piensas ¡vaya porquería!. Por cierto, no he eliminado ninguna.


¿Cuál es tu secreto para lograr tantos seguidores?


La bola de nieve. Empiezas por los amigos, los compañeros del colegio y la universidad, añades a los participantes en los concursos, alguna lista de distribución que cae en tus manos... y terminas por tener una relación de más de mil contactos, a los que anuncias cada publicación.


Eso sí, si alguien solicita la baja, automáticamente se le concede.


También organizas un concurso: Premio de Escritura Breve de Diario de Madrid. ¿Cómo se te ocurrió la idea? ¿Cuántos escritores suelen participar? ¿Quién compone el jurado?


Es una manera de hacer amigos y conseguir relatos y artículos para publicar. Estos días, para la IV edición, coordino un jurado de veintiocho personas. Ellos deciden, yo ni intervengo ni presiono en lo relativo a las evaluaciones. Son todos amigos y compañeros. A la primera edición se presentaron cinco escritos y nueve a la segunda. El año pasado treinta y cuatro y éste tenemos ciento ochenta y dos participantes. Y eso que ha habido que rechazar alguno por no cumplir con las bases.


Háblanos de todos tus proyectos futuros.


Irme a Italia a ver a los amigos y disfrutar de la vida. Allí son únicos para ello. Bonitos lugares, historia, monumentos, comida sencilla hecha con óptimos ingredientes, son cultos, grandes conversadores... No hay como una cena, a la que acude toda la familia, con miembros de todas las edades, desde niños hasta ancianos, seguida de la correspondiente tertulia.

Ah, y el concurso de fotografía estival.


Siempre fui caminante. Caminé por todas partes y eso me enseñó a vivir y a escribir. Todos tenemos algún vidrio roto en el alma, que lastima y hace sangrar, aunque sea un poquito. Entonces, al escribir, siento que puedo sacar un poco de esos vidrios fuera de mí. Al ponerlos en un papel, ya no me dañan.



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