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ENtrevista a irene garcía Carbonell

Actualizado: 5 de oct de 2018

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Irene García y Marimén Ayuso

Irene García Carbonell, barcelonesa del 68, es agente editorial de libros de arquitectura y arte contemporáneo. Aunque de formación técnica, ha dedicado la mayor parte de su vida profesional a los libros y a las letras (que no es lo mismo). Libros, ha vendido unos cuántos, pero de todos ellos, sólo uno lo ha escrito ella: “Y nunca más me haré a la mar”. La obra con la que se ha estrenado como escritora novel, que no nueva (tampoco es lo mismo). Lleva casi treinta años dedicando su tiempo libre a la escritura de novelas y tienes unas cuantas en el cajón. Ahora que ha dado el paso y ha salido al mercado literario con una, igual se lanza y saca más. No es una amenaza.


-Irene, nos conocimos por casualidad, pero vaya casualidad.

Casualidades, tengo a montones en mi vida. No soy dada a lo esotérico ni a lo paranormal, pero pienso que a mi me suceden demasiadas casualidades. La última de mi vida, toparme contigo. Vaya por delante que hasta noviembre de 2017 no sabía quién eras. Estaba preparando la presentación de mi libro en Sant Cugat, que iba a tener lugar el 23 de ese mes. Invite a todos cuantos conocía, y a mis vecinos, por supuesto también. Entre ellos, una vecina. La cuestión es que, tras la presentación, me comenta esta mujer que conoce a otra autora que también acaba de publicar una novela, y cuya protagonista también es sorda. ¡Anda! Pues sí, qué casualidad, etc. Cual es mi sorpresa cuando por fin, y por intermediación suya, nos hablamos y me pasas un ejemplar de tu obra. Con cada página se me quedaba la mandíbula colgando: los mismos lugares, personajes afines, ambas recurríamos, de algún modo, a la cultura germánica y la presencia de la música es de peso en ambas obras… y sí, ¡las dos con protagonistas sordas! Con sus cuitas, sus miedos, sus luchas. No sé, ¡prometo que no te copié!


- Y nunca más me haré a la mar es tu novela con la que inicias tu carrera como escritora. ¿Por qué escribes?

Porque soy una rollera. ¿Aún no te has dado cuenta? ¿La hoja en blanco? No sólo no le tengo pánico, sino que se arruga ella en cuanto me ve. Vale, en serio: pues, aunque te lo diga con humor, la cosa va por ahí. Cuando miro atrás, lo recuerdo siempre en mi vida como un impulso natural.


Cuando escribo, el texto fluye sin cortapisas; nadie juzga, nada me coarta.


Y no te creas, ha sido un ejercicio en solitario, para vencer a la única persona que si me juzgaba y me coartaba: yo misma. Una gran victoria final, enormemente satisfactoria. Creo que la realidad siempre me apretaba dentro de mi cabeza. Escribir es liberador. Droga dura.


-Háblanos de tu novela

¿Has leído la Odisea? Es una pregunta retórica para decirte que mi novela, es una odisea más, o sea la experiencia vital de un hombre. Qué poco creativa, ya lo sé, pero es que creo que en realidad poco más hay que decir que no nos dijera Homero, y que luego repitieran hasta la saciedad un montón de autores, algunos consagrados. No por regodearse en el tema, dejaron de elaborar obras tan hermosas como esa. Llevo en el corazón “Ítaca” de Kavafis.

“Y nunca más me haré a la mar” narra la vida de un hombre, desde la juventud, cuando se forja con sus errores y sus aciertos, hasta la madurez, cuando esos errores y aciertos han hecho de él el hombre que es, que actúa como actúa, y que al final de su vida, mira atrás y ve esos errores… y esos aciertos, y entiende de qué iba “esto de vivir”.


-¿Por qué tu personaje es sordo?

Podría haber sido coja o ciega. El personaje tiene una discapacidad “visible” es decir, todo el mundo lo ve. Lleva un implante coclear, lee los labios, si no va “enchufada” no oye y no contesta… necesitaba un personaje así, alguien que haya nacido con una desventaja en la vida y que, aun así, vive a pleno rendimiento, al máximo de sus posibilidades, no se amedrenta, lucha… va a ser el espejo en el que el protagonista “normal”, sano, que oye perfectamente, se mire y descubra que también es un ser con limitaciones. No visibles, claro, pero anda que no lo coartan, gobiernan su vida y sus decisiones, y por supuesto, llegado el momento, se la recortan. En definitiva, la discapacidad de la antagonista, me sirve para decir que sin discapacidad, sin limitación ninguna, no hay nadie.


Todos tenemos alguna limitación, por pequeña que ésta sea.


Una asistente a la presentación de mi novela que hice en Madrid, lo resumió maravillosamente: “al final, resulta que el verdadero discapacitado es él”. Y eso que pasaba por un superhombre…




-Ya llevamos dos presentaciones juntas y nos espera la próxima el día 18 en el Acec (Ateneu) ¿Qué te parece el formato de una presentación en conjunto?

¡Muchísimo más ameno que el que hacemos los autores en solitario! Ser dos, más los presentadores, convierte las presentaciones en charlas. Si encima son amigos, te ríes. Salen las anécdotas, los recuerdos. El público capta más al autor, lo ve en su salsa, suelto. Yo he ido a muchas presentaciones de colegas que escriben y también de autores consagrados a los que admiro. Las presentaciones de colegas, que además son amigos queridos… mira, qué quieres que te diga, por amor, se va y punto. Pero ir a una presentación de un autor consagrado, que lo tienes ahí, en un pedestal, y descubrir que en directo es un rollo patatero, o no tiene ninguna gracia, o no se le entiende cuando habla… uf, mejor se hubiese llevado un amigo y nos habríamos divertido más -y el autor habría conservado su aura, que cuando un ídolo aburre, se te desmonta todo. Nada, mejor presentaciones conjuntas, en grupo, con amigos, con colegas afines, lo que sea. Se cansa menos al público. Eso así, hay que elegir bien a los compañeros de viaje. ¡Yo lo he hecho!


- ¿Cómo escribes? ¿Qué necesitas para escribir?

Me siento al ordenador y ¡hala!. No uso escaleta. Tengo en la cabeza lo que quiero decir y construyo situaciones en las que hago hablar a los personajes. A veces, se las hago soltar bien gordas, pero nadie puede acusarme de nada, no soy yo, es el personaje ese el que habla – hay qué ver…-. Soy escritora silvestre. En algún momento me he planteado formarme, como hace la gente seria, pero lo que me gusta es leer y escribir. No tengo ganas de ir a clase. Y eso que cuando me contaste lo de la escaleta me pareció un gran invento. Quizás algún día pruebe a escribir haciéndome una, antes de empezar una novela. Bueno, eso si la impaciencia no me aprieta y de nuevo, tiro por la vía directa.

Necesitar, necesito que nadie me moleste. Cuando “entro en trance”, me molestan mucho las interrupciones.


-¿Qué proyectos tienes?

Tengo una nueva novela en curso, pero está parada en este momento porque estoy adaptándome a un nuevo lugar de residencia. En este momento, mi tiempo libre se lo está llevando el organizar de nuevo mi día a día. Espero remprender pronto la obra porque me tiene muy ilusionada.

También acaricio la idea de editar, pero está en fase embrionaria. Haciendo números. Manuscritos ya tengo, y autores entusiasmados también. Ya veré. Cuando veo lo que hay que pagar antes de ingresar un solo duro, me rajo. Entiendo lo de pagar a los proveedores, que han hecho un trabajo, pero lo de la cuota de autónomos y otros impuestos antes siquiera de haber recuperado la inversión… no sé, no sé, estoy ahí, pensándolo.



Los que mandan se creen que el dinero crece en los árboles.


Y aparte de los libros, tengo en marcha el ilusionante proyecto de vivir en plena naturaleza. Trabajar en mi despacho con vistas a las montañas. Tomarme un descanso a media mañana y salir a ver el bosque a la puerta de casa. Vivir sin saber qué hora ni qué día es. Hoy, ahora, es sábado, y son las 22:23 horas, según el reloj de mi ordenador. Llevo todo el día liada. Mañana, Domingo, tengo que acabar de perfilar la presentación conjunta que tenemos tú y yo el día 18… el lunes, creo que me iré de excursión al collado de Añisclo. Sí, eso haré… en lunes…


—¿Qué es lo más fácil y lo más difícil de ser escritor?

Para mí, lo más fácil es escribir, y lo más difícil, ¡escribir! Qué poco me cuesta elaborar historias, ¡y cuántas desecho tras la primera lectura!

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