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Entrevista a EUGENIA KLÉBER


Nace en Barcelona. Actualmente reside en Sitges. Estudia Filosofía y Letras, Piano y Arte Dramático.

Desde diciembre 2019 participa en el taller del dramaturgo Paco Zarzoso Escribir desde el abismo en la Sala Beckett de Barcelona. En 2020 publicará en la Colección Teatro de Ediciones Irreverentes las obras inéditas Dieciséis pasos al oeste, Habitar el suelo y Carne de tu carne.

2019: Publica en Colección Teatro de Ediciones Irreverentes dos obras largas, Indemnes/Lucy N.

Publica la novela negra Terrible intimidad, Serial Ediciones.

Escribe la obra Habitar el suelo, surgida durante el taller con la dramaturga y directora Victoria Szpunberg Realisme hiperbòlic en la Sala Beckett de Barcelona.

Colabora con la nueva revista 142 Revista Cultural, publicando relatos inéditos.


2018: En abril publica su segunda colección de relatos La hechizada, Editorial Siníndice.

En junio participa en la exposición colectiva HABL-ARTE de la galería Art Cuestion de Madrid, con 10 collages y sus tres últimos libros.

En agosto estrena la obra Haría cualquier cosa por ti en Microdegustación Teatral del Chic&Basic Born de Barcelona.

En septiembre participa en el II Festival de Literatura Hispanoamericana de París, en la Casa de México de la Cité Universitaire.

Realiza un Taller de Dirección Teatral con la directora inglesa Tamzin Townsend.

En octubre estrena su segunda obra de teatro, Nocturno en rojo, en Microdegustación Teatral del Chic&Basic Born de Barcelona.

Entre los meses de octubre y noviembre Haría cualquier cosa por ti se representa en el Atelier La Bohème de Sitges, en el Teatre Cal Ninyo de Sant Boi, en la sala La Rubia de Barcelona y en el Centre Penitenciari Can Brians 1 de Barcelona en el módulo de mujeres dentro de la 4ª Mostra de Teatre al CP Can Brians.

En diciembre participa en la 5ª edición Micro Artes de Barcelona.

La obra Nocturno en rojo inicia se representa en pequeñas salas de Barcelona, Sitges, Sant Pere de Ribas y Sant Boi.

Colabora con cuatro relatos inéditos en la web SoloNovelaNegra.


2017: Cursa Talleres de Dramaturgia en la Sala Beckett de Barcelona con los dramaturgos y directores de escena Josep Maria Miró, Xavier Albertí y Glòria Balañà.

Publica el relato Gabrielle en la revista de literatura La Guardarraya.

Publica la novela corta ilustrada Marie Valentine, Editorial Siníndice.

En noviembre participa en el I Festival de Literatura Hispanoamericana de París, en la Casa de México de la Cité Universitaire.


2016: Publica la colección de relatos Lo que quede después, Editorial Siníndice.


2015: Publica la novela La bruma inquieta, Editorial Círculo Rojo.

La compañía de danza Le Chat Noir Cabaret de Barcelona se inspira en un capítulo de la novela para uno de sus espectáculos de Performance.


2013: Junto al pintor e ilustrador Thomas de Marsay abre en Sitges la galería de arte Danubio Art Gallery, hasta 2016.


2009-2012: Subdirectora del CECC -Centre d´estudis Cinematogràfics de Catalunya-, centro de enseñanza y producción cinematográfica en Barcelona.

Coordinadora desde 1996 del área de Guion Cinematográfico de dicho centro.


2000: Guionista y Asistente de Realización del mediometraje Violeta Friedman, del director Héctor Faver.

Guionista de la película Invocación, de los directores Héctor Faver, Patricio Guzmán y Fred Kelemen. Seleccionada en la 57ª Bienal de Venecia y en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián. Premio Especial Placa de Plata en el Festival Internacional de Figueira da Foz (Portugal), Premio al Mejor Guion y Premio Especial del Jurado en el Festival de Cine de Alcalá de Henares.


1998: Publica la novela Algo se ha roto, premio Tusquets Nuevos Narradores 1997, de la Editorial Tusquets y la Escuela de Letras de Madrid.


1996: Escribe y dirige la película Torturados por las rosas, con la que participa en festivales nacionales e internacionales.


1991-1992: Guionista y Directora Artística de la película La memoria del agua, de Héctor Faver. Seleccionada en la sección Un certain régard del Festival de Cannes 1992. Premio Joris Ivens Award en el Festival de Cine Documental de Ámsterdam.


1990: Recibe una ayuda Media Europea para escribir un guion sobre los años de exilio de la poetisa rusa Marina Tsvietáeva en las afueras de París.


1984: Funda el Grup Productor-Escola en Barcelona, centro de enseñanza y experimentación cinematográfica y audiovisual.


Eugenia, eres polifacética: escritora, guionista, profesora, productora y directora. ¿Con que has disfrutado más?

Cada una de esas facetas está unida a una época concreta de mi vida y creo que en todas ellas he intentado dar en cada momento lo mejor. Tengo muy buenos recuerdos de la etapa cinematográfica, que empecé siendo muy joven y se prolongó durante años. Pero si he de quedarme con una sola cosa, siempre será con la escritura. Imaginar, crear situaciones, argumentos y personajes. Escribir en soledad con un cuaderno, el Mac, mis gatas y una taza de té.


Has vivido en varias ciudades: Barcelona, Sitges, Madrid, Paris y Montreal. ¿Qué te enseña cada ciudad?

Nací en Barcelona y es una ciudad que quiero mucho. Representa la infancia, la adolescencia, la familia, las raíces, lo bueno y lo malo de todo ello. En Madrid no he llegado a vivir, en realidad, fue más un ir y venir durante una época. En París he vivido en tres etapas diferentes, la primera a los diecinueve años. La siento como mi segunda ciudad, vuelvo a menudo y tengo buenos amigos. En Montreal empecé a gestar la que sería mi primera novela, Algo se ha roto, mientras escribía el guion de una co-producción y formaba parte de una compañía de teatro. En Sitges vivo desde hace seis años por motivos familiares.

Han sido años muy difíciles, duros en cuanto a lo emocional, y por ello me he volcado en la escritura, para abrir una ventana hacia la luz.

Desde 2014 hasta ahora he publicado cinco libros entre novelas, relatos y teatro.



¿Por todas estas ciudades nació la colección de relatos Lo que quede después?


Los relatos de Lo que quede después nacieron sobre todo en mis viajes representando a la escuela de cine donde era profesora y tutora, cuando presentaba cortometrajes y largometrajes en festivales de Europa y Latinoamérica. Escribía en pequeños cuadernos imágenes, ideas, frases sueltas, que a mi regreso iba desarrollando en mi tiempo libre.



Tu novela Terrible intimidad nos acerca a la violencia y a la maldad. Es una novela

negra, intrigante que plantea diversas preguntas al lector. ¿Encierras tú sus respuestas?


La primera versión de Terrible intimidad la escribí de un tirón durante los últimos meses de 2014. La titulé La bruma inquieta y la autopubliqué directamente, sin presentarla antes a ninguna editorial. Estaba viviendo una situación familiar agobiante y triste y por más que las historias entrecruzadas que se cuentan no reflejan nada biográfico, en el trasfondo emocional de los personajes sí reconozco la presión y angustia de aquellos momentos. Este año la reescribí y amplié porque me prometí hace años que lo haría en cuanto pudiera. Es una novela que plantea muchas preguntas, como bien dices, y que da claves también, que da qué pensar.

Pero no considero que yo deba dar ninguna respuesta, que por otro lado tampoco tengo. Eso le pertenece a cada lector.


En 1993 ganaste en Amsterdam el prestigioso premio Joris Ivens Award en el Festival de Cine Documental con tu película La memoria del agua. Háblanos de tu experiencia como directora.


Mi labor en la película La memoria del agua fue la de guionista y directora artística, no la dirigí. El largometraje que sí dirigí, en B/N, experimental y con alumnos de los últimos cursos de las diferentes especialidades cinematográficas fue Torturados por las rosas. La memoria del agua se rodó en Girona y Barcelona y viví todo el proceso, desde la preproducción hasta la postproducción. Fue muy intenso y especial por la implicación de todo el equipo, teniendo en cuenta además que nuestro presupuesto era más que escaso. La película fue elegida también en el apartado Un certain regard del Festival de Cannes.


Mi experiencia como directora de la única película que he dirigido fue un aprendizaje intensivo y una locura adictiva, pero me sirvió para constatar que lo mío era la escritura y el silencio.


Y en 1997 vuelves a ganar otro premio Tusquets Nuevos Narradores con tu novela Algo se ha roto. Tengo que confesarte que tu novela forma parte de la estantería de mis libros preferidos. Siempre la recomiendo. Esta novela describe la relación compleja entre una madre y su hija que ven y viven una misma realidad desde unas perspectivas casi antagónicas.


Algo se ha roto la escribí en tres meses en un piso compartido en Hospitalet, en un descanso de los guiones. Fue un parto, un desahogo, pude hablar de temas más personales aunque tampoco es biográfica, lo que sí se pensó en su momento.


Es intimista y tiene un aire confesional, pero no es mi vida ni mi familia lo que se plasma en esa historia.


No tenía intención de presentarla a ningún premio y ni siquiera de enviarla a editoriales; la escribí por necesidad y no me había parado a pensar qué hacer una vez terminada. Fue un amigo quien me animó a presentarla al Premio Tusquets. Cuando me llegó la carta de la editorial comunicándome el premio, recuerdo que vivía en un antiguo piso del barrio gótico y que me quedé junto al buzón leyéndola varias veces y preguntándome: “¿Y ahora qué tengo que hacer, qué esperan de mí?”. No es que no me hiciera ilusión, que evidentemente sí me hizo, pero me dio un poco de pánico.



También habla de las relaciones amorosas de la protagonista. ¿Por qué hay quién nunca acierta en el amor?

Pues creo que es porque ella tiene una necesidad emocional que la lleva a no ver cómo son los hombres con los que se tropieza. Es un personaje fuerte y frágil a la vez, con una herida emocional que arrastra desde la infancia. Necesita amor pero la realidad se le queda corta y entonces inventa.


Y vivir desdoblada tiene un lado descarnado y peligroso.

Marie Valentine es una novela corta ilustrada en la que deshojamos historias dentro de otras historias. Entre otros temas hablas del dolor interior de la protagonista. ¿Cuánto de este dolor es tuyo?


Yo escribo a partir del dolor, no un dolor único, no siempre el mismo. El dolor. El abismo.

De niña tuve experiencias complejas para ser asumidas a una edad temprana, y la lectura y la imaginación fueron mi compañía y mi salvación. Mirado retrospectivamente, eso no ha cambiado mucho: la lectura, la escritura, mis amigos y mis animales son el pilar de mi vida ahora mismo.


En Indemnes y en Lucy N. nos acercas a situaciones dramáticas de una familia, de hermanos, de amores frustrados y de confesiones y secretos. ¿Indemnes es un título antagónico a lo que es la trama?


Indemnes y Lucy N. son mis dos primeras obras largas de teatro, drama ambas, que la editorial de Madrid Ediciones Irreverentes publicó en octubre. Presentamos el libro en el XX Salón Internacional del Libro Teatral del Teatro Valle-Inclán de Madrid hace unos meses. En Indemnes, una pareja y sus dos hijos pequeños intentan sobrevivir y continuar “indemnes” a pesar de lo que están viviendo, a pesar de la precariedad y el desprecio de los que les rodean. Es una obra dura y poética a la vez, al igual que Lucy N., que habla de una mujer que vive con su hermano pequeño, con el que mantiene una turbia relación, anclada en el pasado y recordando su amor adolescente.




En La hechizada, tus relatos indagan en el lado oscuro de los personajes. ¿Todos guardamos un secreto?

Todos podemos tener varias facetas, varios rostros, y guardar cosas dentro que solo nos pertenecen a nosotros mismos.


Lo veo positivo, es el yo más íntimo, la desnudez contigo que tampoco es inmediata sino que se va consiguiendo, es un trabajo en el fondo. Es de ahí de donde nace lo que escribo.

La hechizada es mi segunda colección de relatos, escritos entre Sitges y mis escapadas a París.



También te has enfrentado al teatro y escrito Nocturno en rojo. ¿La diferencia entre los dos géneros: teatro y narrativa en que se evidencia a la hora de escribir?


Haría cualquier cosa por ti y Nocturno en rojo son las dos primeras obras de teatro corto que escribí y que se estrenaron en Barcelona y en Sitges en 2018. Tengo otras ocho obras cortas escritas y me gustaría publicar las diez el año que viene bajo el título Secuelas. Ya lo he hablado con la editorial que el pasado octubre publicó mis dos primeras obras largas, Indemnes y Lucy N., Ediciones Irreverentes.

Sí es diferente escribir narrativa y escribir teatro, no se trata de mayor o menor dificultad sino de que son géneros diferentes y requieren planteamientos y soluciones distintas.


Como yo escribo por impulso emocional y enamoramiento súbito, oscilo de un género a otro dependiendo de lo que sienta.

Eugenia ¿qué proyectos te esperan?


Tengo tres obras largas de teatro terminadas que están en fase de reposo. En unos meses daré por buena la revisión y mi idea es poder publicarlas (si no las tres al menos dos de ellas) en 2020. Me encantaría, al igual que con las ya publicadas, que una directora o un director se intereresaran y las pusieran en escena. “El teatro también se lee”, es cierto, como decía el slogan del XX Salón Internacional del Libro Teatral de Madrid, pero el teatro especialmente se representa.

Estoy escribiendo una nueva novela y curso talleres profesionales de Dramaturgia en la Sala Beckett de Barcelona que requieren también mucho trabajo de investigación y escritura. De ellos saldrán nuevas obras, porque la búsqueda y el aprendizaje han de ser constantes.

Yo sigo probando, emocionándome, buceando y descubriendo.