• marimén_te doy mi palabra

Feliz sant Jordi





Cuenta la leyenda que la villa de Montblanc había sido tomada por un terrible dragón malvado. Los vecinos le daban de comer para que se alejara de ellos, pero después de sacrificar a todo el ganado, no tuvieron más remedio que entregar día tras día a uno de sus propios vecinos. Para elegir al desafortunado, metían los nombres de todos los habitantes en una olla grande y negra para que una mano inocente decidiera quien de todos ellos iba a ser entregado al dragón.

Una mañana leyeron en la papeleta el nombre de Cleodolinda, la bella hija del rey. Por mucho que el monarca pidiese clemencia, tuvo que aceptar las normas que él mismo había establecido. No tuvo más remedio que entregarla para ser devorada. La joven se despidió de su padre y caminó valiente hacia las fauces del dragón. Pero antes de que el monstruo pudiera comérsela, un caballero salió en su defensa y arremetió contra el animal causándole la muerte.

Por fin, los vecinos se sintieron salvados y vieron con sus propios ojos cómo del charco de sangre creció un hermoso rosal de cuyas ramas brotaron las rosas más hermosas jamás vistas.





Decía el arqueólogo e historiador, Antonio García y Bellido, que un mito es siempre un tesoro poético que embellece la historia de cualquier lugar. Si me permitís, yo añadiría que no solo la embellece si no que por muy legendario que sea el mito, enriquece la historia de nuestro pasado. ¿Acaso las leyendas no están íntimamente ligadas a las culturas de nuestros pueblos?

Y la de Sant Jordi es una de ellas. Con diferentes versiones, con referencias a Cervantes y Shakespeare (cuyas fechas de fallecimiento coinciden oficialmente con el 23 de abril, aunque ninguno de ellos murió ese día), y cuya historia del hombre/héroe es -cómo no- machista. Pero coincidirán conmigo que es una celebración preciosa, perfumada por las rosas y el olor del papel impreso.

Quedan tres días para el día de Sant Jordi. Otro Sant Jordi diferente a los habituales, otras Ramblas sin el bullicio de la gente. Dolorosa imagen para todos los que amamos este día, si, pero, si colaboramos, si nos acercamos con prevención a las librerías, si nos regalamos libros y rosas, y más libros y más rosas, entonces a lo mejor alguien escribirá que también nosotros fuimos capaces de vencer al dragón que quiso comerse nuestro día de Sant Jordi.

Y, quizás, nos convirtamos en otra leyenda más de nuestra historia.



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¡Feliz Sant Jordi!




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