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Entrevista a miguel ángel martín








Nace en Madrid en 1956 en el seno de una familia trabajadora. Estudia Ciencias Biológicas en la Universidad Complutense de Madrid, profesión que nunca ha ejercido. Sus primeros trabajos se desarrollan en el sector No Gubernamental en el ámbito de la educación intercultural y llega a ser director para España de Intercultura, AFS International Programmes. A finales de los ochenta enfoca su actividad profesional hacia el campo de los recursos humanos, primero en el mundo de la consultoría, luego en el grupo Banesto y finalmente en Citibank. El cambio de siglo le lleva junto a su familia -Sol, Gorka y Daniel- a Barcelona para iniciar un ambicioso proyecto de Citibank de crear un gran centro de soporte para sus negocios de banca de consumo en Europa. Al finalizar su carrera profesional, decide desarrollar dos de sus pasiones: se certifica como coach en la Escuela Europea de Coaching y se matricula en l’Escola d’Escriptura del Ateneu Barcelonès. Los cuatro años del itinerario de narrativa de esa escuela han dado como resultado Deriva continental, novela que combina su interés por la historia, la admiración por aquellos que son capaces de rehacer su vida donde ésta los ha llevado y su decidida apuesta por la interculturalidad como solución a los problemas de la humanidad.



Miguel Ángel, eres un biólogo que dirigió Recursos Humanos en una multinacional para luego iniciar una carrera como escritor. ¿Cómo se explican estas transformaciones?


Sí, estudié biología, trabajé la mayor parte de mi vida profesional en la banca y mi pasión es la historia. Ya ves… Creo que es mi curiosidad lo que hace que me adentre en todo y que no me especialice en nada. Siempre he sido un generalista. Me venía al pelo la definición de un puesto de trabajo que durante un tiempo triunfó en el ámbito de recursos humanos :”HR generalist” , Generalista de Recursos Humanos



¿Por qué escribes?

Cuando dejé de trabajar lo tuve claro. Iba a dedicar mi tiempo a la escritura. Quizás así evitaba enfrentarme a la búsqueda de trabajo a mis 58 años. Nunca había escrito nada aparte de comunicados internos de empresa. Así que lo primero que hice fue buscar unos cursos de escritura.



Te formaste en la prestigiosa Escola d´Escriptura de l´Ateneu Barcelonés. ¿Se puede aprender a escribir?


Primero me enseñó a leer. Y fue un gran descubrimiento.

El primer curso de narrativa con Pau Pérez me abrió las puertas al placer de la lectura. De pronto me fijaba en el tipo de narrador, si existía una focalización múltiple o personalizada, por qué se contaba la historia en presente o en pasado, en primera persona o en tercera, si el autor utilizaba el estilo directo o el indirecto libre… Luego vino lo de las comillas españolas y la construcción de los diálogos. Lo de «mostrar y no decir», el gran truco literario. Y por último: pensar la novela, decidir su estructura; construir la escaleta. Sin la escuela y los profesores, Pau Pérez, Enrique de Heriz, Mercedes Abad, Olga Merino, no hubiera sido posible. A ellos les dediqué el libro. Gracias de nuevo.



“Deriva continental” es tu primera novela y, además, premio Círculo de Lectores de Novela 2018.


Sí,

pero mi primer premio lo conseguí en un concurso de relatos cortos sobre la mujer organizado por una mancomunidad de municipios de Extremadura. Miajadas.


El premio del Círculo fue, de verdad, la última bala después de haber escrito a mas de cincuenta agencias literarias y editoriales. Un sueño hecho realidad; todavía no me lo creo. Desgraciadamente será el último premio del Círculo que, después de 60 años, ha cerrado sus puertas este noviembre.



Tu novela discurre por países diferentes: España, Inglaterra, Australia, La Unión Soviética de mediados del siglo XX, ¿Ha sido laborioso el proceso de documentación?

Mucho, cuatro años de trabajo. Pero es que es lo que me gusta.


Sol, mi compañera, dice que escribo para documentarme. Es quien mejor me conoce.

Hablas de dos temas universales que son el amor y la guerra. Algo que siempre ha estado presente en la historia de la humanidad y que se repite en todos los continentes.

Sí y también de los flujos humanos, que siempre han existido. El primero documentado fue el éxodo judío y por desgracia, sigue existiendo la emigración fruto de la pobreza y las dictaduras. Millones de seres humanos desplazados a la fuerza o forzados a hacerlo para encontrar una oportunidad de vida. Como los dos personajes de mi novela que recorren medio mundo sin proponérselo, empujados por las circunstancias terribles que les toca vivir. De cada emigrante subsahariano, sirio, rohingya o americano se podrían sacar varias novelas.


¿Qué hay de Sergei en ti?

Creo que más de lo que me gustaría. Su carácter acomodaticio, su caer bien donde esté, el darse cuenta de las cosas demasiado tarde…


María, la otra protagonista, ¿representa la fuerza inagotable de la lucha y la resistencia?

María es la eterna inconformista porque no acepta la pasividad ante la injusticia. Siempre en busca del ideal inalcanzable. Como mujer, su autoexigencia es enorme y eso la hace sufrir.



Formas parte del grupo Bojador. ¿Puedes hablarnos de ello?

Hace tres años, en el museo marítimo de Barcelona, unas compañeras del Ateneu me hablaron del grupo, todavía un proyecto sin nombre, y me animaron a unirme a ellas.

Me pareció un reto muy bonito del que ha surgido una trilogía Mejor no te cuento.

El primer libro estuvo dedicado a los tabúes, el segundo a las fobias y el último a las filias. Una experiencia muy aconsejable. Repetimos el esquema de las clases de la escuela, compartiendo los textos y corrigiéndolos. Además, es muy divertido. Tenemos ahora otro proyecto ya bastante encarrilado.



¿Qué proyectos te esperan?

Al terminar de Deriva quedé exhausto y solo pude escribir relatos cortos. Pero fue una época muy fructífera en la que escribí una veintena de historias breves de las que me siento muy satisfecho. Nueve de ellas están reunidas en un libro, Amores de filmoteca, que he presentado a otro concurso. Veremos…

Y hace unos meses he retomado un antiguo proyecto, que ahora sí puedo decir que será mi próxima novela. Pero tiempo al tiempo, que de nuevo requerirá un gran trabajo de documentación. O sea, que tengo placer asegurado para un buen rato.